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Salvémonos solos




Hace apenas unos días, el Gobernador del Estado anunció que derivado de la revisión a los indicadores de contagios y mortalidad en la entidad, existe la posibilidad de volver a hacer un cierre de la actividad económica si no se logra bajar la tasa de contagios y muertes ocasionados por la más grande contingencia sanitaria de la que tengamos registro en la historia moderna.


Nadie podemos estar en desacuerdo con el Gobernador. La prioridad sin duda alguna debe ser la salud pública sobre la economía. Es cierto también que los jaliscienses en un inicio afrontamos de manera ejemplar la pandemia para luego relejar medidas con las ya conocidas y fatales consecuencias. No obstante, parece que en las distintas mesas integradas para diseñar políticas públicas y programas para la reactivación económica, hemos todos subestimado el tamaño del tsunami que vendrá sobre las empresas de las que desgraciadamente un porcentaje bajo saldrán con vida.


Esta crisis, cuyas consecuencias para este país es estimada ya en más de 10 puntos del PIB por parte de expertos vinculados al propio banco central, ha evidenciado claramente el nivel de precariedad en la que viven la mayoría de las empresas, así como sus trabajadores y ello demanda diseñar, plantear y sobre todo ejecutar estrategias mucho más innovadoras tanto en materia de dispersión como de recaudación de recursos.


El Gobierno federal ha sido claro; su estrategia esta sustentada en mantener suficiencia presupuestal para programas sociales y apuestan fuertemente (también ingenuamente) a general los millones de empleos a través de la inversión en proyectos de infraestructura como el tren maya o el aeropuerto de Santa Lucía y ha cerrado la puerta a cualquier propuesta que tenga como finalidad el apoyo a pymes y sus trabajadores.


Debemos asumir de una vez por todas que somos nosotros, los jaliscienses; quienes con nuestros recursos y capacidades debemos salir adelante. Por ejemplo, podemos tomar iniciativas hechas por Coparmex, quien propuso a nivel nacional un programa denominado remedios solidarios que plantea de manera muy innovadora, una solución a la problemática de las empresas para conservar y hasta generar nuevos empleos, así como un seguro para quienes hubieren perdido su fuente de trabajo; o la propuesta de abrirnos a la renta básica universal abanderada por varias organizaciones y desdeñada por la federación, la cual plantea entregar dinero directo a la población que más lo necesita sin ninguna condición lo cual haría más eficiente y económica su dispersión.


El reto evidentemente esta en contar con los recursos para ello y es ahí donde no solo el estado sino los municipios deberán ser mucho más eficaces en a recaudación de sus impuestos. El impuesto predial por ejemplo, representa para los municipios en México el 0.2 por ciento del PIB mientras que la media internacional es del 2 por ciento por lo que hacer actualizaciones catastrales y ser eficientes en procesos recaudatorios es imperativo.


Finalmente, es necesario abrirnos a la discusión de la pertinencia de generar impuestos transitorios que permitan afrontar los efetos de la crisis. Estoy convencido de que, si se plantean bajo mecanismos que garanticen su transparencia en la aplicación y destino, habrá más voces apoyando de las que el gobierno pudiera imaginarse.


Si no nos ayudamos nosotros. Nadie lo hará.


Apasionado de la competitividad, el emprendimiento y la innovación. Socio directos de Redwood Ventures.


@Iotero

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